La Key posando para lacámara

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LA NIÑA KEY
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viernes, 16 de diciembre de 2022

Betowen (BETO) Mi perseguidor de naranjas.

 Betowen (BETO) Mi perseguidor de naranjas


Ayer se fue al puente del arco Iris mi querido Beto. Un pequeñito Franks Purrier con algunos cruces. Un travieso blanquito, muy churón que me acompaño durante 10 años, juntos pasamos muchas experiencias, caminamos muchos senderos, y disfrutamos de tiempo jugando, corriendo.

Mi Beto, como acostumbrábamos decirle, llegó a la puerta de nuestro local allá por el 2012, carita sucia, sangrando de una de sus patitas traseras, con una mirada triste que pedía auxilio, tenía hambre miedo y soledad que reflejaba en su triste mirada, pero aún esperanzada de encontrar refugio y ayuda.

Le abrí la puerta y lo hice pasar, al observar su patita lastimada lo llevamos al médico, lo curó y  contuvo el desangre, desde entonces se quedó en casa y se convirtió en el amigo inseparable, pronto empezó a jugar correteando pequeñas pelotas de goma, que luego cambiaría por naranjas. Puso tanto énfasis en este juego que se volvió un experto, las encontraba rápido, las tomaba en su hocico y las traía, se las volvía a lanzar y así pasamos largas horas en la pradera, en la carretera de campo poco transitada o en la pista para motos, cuando no se usaba. Siempre competía y ganaba con Rasputin, El Favi y la Gorda; que eran nuestros otros dos perritos.




Con Beto teníamos largas caminatas desde el local de trabajo hasta la casa, a veces en la mañana, a veces en la tarde. En ocasiones con candente sol y otras con lluvia, pero siempre estaba ahí, sin protestar, sin quejarse, lleno de alegría e inquietud juvenil. Compañero fiel de largas jornadas de trabajo, siempre a mi lado, en la barriada, en el local, en la oficina, etc.

Cuando en su pequeño y hermoso ser llegó la tarde de la vida, perdió su agilidad para correr tras la naranja, sus energías se le escaparon, y en ese camino diseñado por la naturaleza, fue perdiendo agudeza en sus sentidos, veía menos, disminuyó tambien su olfato y por supuesto la agilidad en sus movimientos ya era cosa del pasado. 



Sus últimos años ya no salía a pasear en la mañana o en la tarde cuando hacía frio, prefería pasarlos en la comodidad y abrigo de su camita. Salía cuando el clima estaba abrigado y solo corto tiempo, luego regresaba se subía a la silla, (a veces solo otras veces pedía ayuda) y ahí se quedaba sentado acompañándome mientras yo trabaja.

Así vivió mi niño peludito, sorteando múltiples dificultades, desafiando a la muerte por más de una ocasión. En la calle lo golpearon, lo maltrataron, incluso lo atropellaron, pero de todo salió ileso. Sin duda alguna, fue un luchador incansable por su vida. Amaba la vida. En varias ocasiones se enfrascó en duras peleas con otros peludos por el amor de una dama de su especie, o simplemente por reclamar su dominio, casi siempre salía triunfante, pero en muchas con graves heridas. De todas ellas se recuperó. Lo dicho era un luchador infatigable. Mi hermoso Beto.





Hoy te has ido pequeño, tu ausencia deja un enorme vacío en nuestras vidas, una hermosa estela de recuerdos y un amor infinito que seguirá palpitando en nuestros corazones. Adiós mi niño peludito. Ojalá y algún momento podamos reencontrarnos para vivir muchas experiencias de alegría y ternura revestida del amor puro e incondicional que solo ustedes angelitos sin alas suelen dar. Te amé, te amo y te amaré hasta siempre mi niño.





Hasta pronto mi niño peludito

Siempre te recordaré.


Fredy Torres A.

Diciembre 16 del 2022

lunes, 17 de agosto de 2020

Historia de José y María. Peluditos de cuatro patas

 

Historia de José y María

Peluditos de cuatro patas

 

Hola, amigas y amigos lectores, amantes de los perritos, los gatitos y más.

 

Hace tiempo que no me pasaba por aquí, he dejado muy descuidado este espacio. Las obligaciones y compromisos de trabajo, necesarios para la sobrevivencia me han impedido hablar de lo que me gusta.

Quiero contarles una bonita historia, en una casa vecina vive una pareja de perritos José y María.

José es un perrito negro, French Purrier, con algunos cruces seguramente, es de los nuestros perritos de los pobres, sin pedigrí y sin arrogancia. No es tan joven tendrá unos cinco o seis años, de caminar pausado, sereno, la mayor parte del tiempo pasa en el pórtico de la casa, excepto las mañanas. No agrede, pero tampoco es muy emotivo con los extraños que pasamos por su vereda. Es tan común, tan sencillo, tan simple; pero inmensamente dulce y responsable.

Bueno, luego os continuaré hablando un poco más de él. Ahora hablemos de maría, ella es un poquitín más pequeña que el de pelo blanco, con pinceladas negras, la raza no importa es una perrita y eso es basta para quienes los amamos, porque vemos en ellos infinita capacidad de amar, confiar y perdonar. María, tendrá quizá unos años más que José, no es mu sociable, no tiene carita de los ángeles que nos pinta la aristocracia del arte dominante, pero es hermosa en la más completa acepción del término.

José y María viven y se muestran como una verdadera pareja, o al menos como debería ser una pareja de humanos. - La verdad es que hoy en día esa fidelidad y ternura solo se observa en humanos cuya generación está borrándose de la faz de la tierra, desaparición que los creadores de esta pandemia aceleraron significativamente – Decía que José y María son una pareja ideal, es enternecedor verlos salir de su casa en las frías mañanas piñasenses, a veces antes de las seis otras veces un poco más tarde, el negro adelante y su compañera a veces unos metros atrás, a veces juntos; cuando ella se retrasa un poco José se detiene a esperarla, cuando ella lo alcanza o se acerca lo suficiente, continúan la caminata, así se desplazan  a unos 500 o 600 metros de su casa a lo largo de la vía, siempre por una orilla, - para evitar a los apurados humanos que sobre sus maquinas son amenaza permanente para estos pequeños corazones en cuatro patas – Así van, así vuelven, y en la tarde cuando el sol declina y la fresca brisa invita a caminar, ellos vuelven a salir, con la misma parsimonia, cruzan sus miradas, por largos ratos se observan, parecen contarse historias que atesoran en su memoria o simplemente en su largo suspiro confirmar su amor. José se encarama en un montículo de arena, con sus agiles manitas excava un hoyo alargado de diez centímetros de profundidad, se inclina y guarda sus olores, símbolo fresco de su presencia, icono de su derecho a caminar por esas tierras, atrás viene María, observa lo que hace su compañero, pasa por sobre el montículo y sigue su huella, no raspa, no orina, solo mira y olfatea, sabe que es suyo, porque es de José.


José y María en una de sus caminatas

Es hermoso verlos, parecen caminar tomados de las manos, unidos por sentimientos profundos que los enlaza con la infinita ternura del amor.

Y luego hay quien duda de la capacidad de esta especie para sentir amor, para crearlo y vivirlo. Yo pienso que muchos humanos ya quisieran tener esta capacidad de amar, más aún quienes solo viven para acumular bienes inservibles.

La señora María

Hasta pronto amigos.

Si lo lees escribe y participa, será bueno saber lo que piensas, pero si no compartes el amor por los demás seres vivos de la tierra, te agradezco si solo lo dejas pasar. Aquí no escribo para polemizar, para eso tengo otros espacios.

 

Fredy Torres. 17/08/2020

jueves, 27 de julio de 2017

PERRITOS: AMOR Y TERNURA

PERRITOS

AMOR Y TERNURA 



Cuando el cansancio de la tarde fatiga nuestros pies, heridos por los pedruscos de inhóspitos senderos y el ocaso de la vida deposita sobre la levedad de nuestro ser, un pesado fardo de años, que hacen de la supuesta edad dorada solo la antesala del portón a lo desconocido, solo los amigos mas fieles y sinceros se quedan con nosotros, compartiendo hambre, soledad, cansancio y fatiga, siempre junto a quien les da todo cuanto tiene, amor, cuidado y protección; por ello siempre los admiraré, por su entrega, lealtad y fidelidad

lunes, 28 de octubre de 2013

 NUESTRO QUERIDO BARBUCHAS














UNA SILLA VACÍA

Una silla vacía, una vitrina yerta y fría, un hogar sin alegría, Una cama con demasiado espacio, y un inmenso vacío que nadie podrá llenar, es lo que queda después de ti chiquito, almas destrozadas, corazones dolientes, deja tu imprevista partida.
Tu llegada fue una bendición, te criamos con similar amor que a un hijo, te consideramos nuestro niño peludito, nos cuidábamos incluso de gritarte, porque te resentías, viviste a tus anchas, no conociste otro mundo que no fuera el del amor y la ternura. Nunca hiciste daño a nadie, te creías un niño más, y siempre que ellos salían a jugar, tú también te incluías y cuando por no haber nadie de la casa, no te dejaban jugar, venias a contar chillando quedito, suavecito, que apenas se percibía, siempre era tu dueño, la que te entendía; había que sacarte a pasear o simplemente ponerse a jugar contigo, para que se te pase la tristeza, hasta que cansado ibas a la silla o a la cama y te echabas boca arriba, con las manitos dobladas, casi siempre con la cabecita sobre la almohada, o en el brazo de alguno de tus viejos, que nos quedábamos largos ratos sin movernos para no despertarte. Te amo y te amaré siempre mi peludito, Te extraño tanto, te necesito, mi chiquito, este viejo no sabe estar sin ti, si no nos separamos desde que llegaste, siendo solo un recién nacido. ¡Ha, todo lo diera, por volver atenerte aquí conmigo!  Fuiste un inmenso e inagotable manantial de ternura, te quiero, te quiero, tequieroooooooooooooooooooo

Fuiste un manantial de ternura
Amaste sin premura
Vertiste el inmenso caudal de tu amor,
Ilimitadamente, amaste con fervor

A quienes fueron para ti,
lo más cercano a unos padres biológicos que no conociste,
tus amos, tus amigos, tus compañeros
tu familia.
Familia en la que fuiste un miembro muy especial e importante

Con todo mi amor para quien espero nunca olvidar, por el enorme caudal de amor que nos regaló.

martes, 19 de febrero de 2013

LA FIDELIDAD Y TERNURA DE LOS PERRITOS.

LA  FIDELIDAD Y TERNURA DE LOS PERRITOS

Los perritos, esos inquietos y tiernos compañeritos, que comparten nuestros hogares, no necesitan declaración escrita, ni ampulosos trajes, ni se esmeran por reconocimientos, solamente nos dan cariño incesantemente, cuando salimos de casa se quedan tristes, e inquietos aguardando nuestro regreso.




Pronto conocen la rutina del hogar, identifican la hora de salida y llegada de cada uno de sus miembros, y como si poseyeran una rigurosa agenda escrita en filigrana de ternura siempre están atentos a la llegada de cada uno de los habitantes del hogar, aún cuando muchos lleguen cansados, frustrados y mal humorados, y ni siquiera se detengan a corresponder su cariñoso y amoroso saludo.


Tus perritos siempre te esperan con ansias, aún cuando tu seas indiferente o mezquino con las caricias.


Cuando estés triste estará junto a ti consolándote con su infinito amor.
Cuando estés solo, ellos estarán contigo.



Si, tus perritos siempre estarán contigo, aún cuando muchas veces no seas merecedor de tanto cariño.


Por ello los quiero y siempre los querré mucho.

Ojala aprendiéramos sus lecciones de fidelidad y ternura.

Adopta un perrito, y cuídalo  a cambio tendrás amor sin limites.



Cuida y defiende la vida en todas sus formas, es una buena manera de dar valor e importancia a tu misión en el mundo.